Con Ubuntu y derivados, a la hora de grabar CDs y DVDs con archivos normales y corrientes, trae de serie el programa Brasero, que se integra tanto en el explorador de archivos que resulta sencillísimo de manejar. Un equivalente del grabador de Roxio incluido en Windows XP, aunque más capaz y con un par de opciones más.

Pero no me gusta. En casi un mes que tiene este ordenador, Brasero me ha destrozado 6 DVDs, mostrándome un “error desconocido”. He probado en Windows XP, con mi viejo amigo gratuito DeepBurner, y graba sin problemas. Así pues, no es problema de la grabadora de DVD.

Mirando en Synaptic, me he encontrado con un programa parecido: gnomebaker.

De interfaz no es mucho más complejo, más o menos como DeepBurner. No permite grabar DVD-Video ni saltarse sistemas anti-copia, pero sí realizar grabaciones de las de toda la vida, tanto en disco como en imagen ISO. Se pulsa en el tipo de disco que se quiere grabar, se arrastran los archivos, Grabar y poco más. Hoy llevo 4 DVDs y un CD grabados, y no me ha fallado en ningún momento. Incluso ha terminado más rápido de lo que me esperaba.

En resumen: si Brasero falla, se puede probar con GnomeBaker. En su repositorio más cercano. Se instala en la carpeta Sonido y Vídeo.

Por cierto, me encanta la librería de iconos de Gnome.

Hace un par de semanas me he montado mi nuevo ordenador doméstico.

  • Procesador: AMD Athlon II. 2,70 x2 GHz. 64 bits.
  • RAM: 2 GB DDR3 1333 MHz.
  • Placa base: Gigabyte, gama Ultra-durable 3.
  • Gráfica integrada: ATI Radeon. Salidas VGA, DVI y HDMI.
  • Disco duro: Western Digital 1TB SATA. Gama Green Caviar. (Ya lo tenía de antes)

Descontando el disco duro, y añadiendo torre, fuente de alimentación y un lector DVD, me habrá salido por 260€.

El montaje del procesador ha salido facilísimo. No podía estar más guiado ni más simplificado. Con leerse bien las instrucciones es suficiente.

¿Y de sistema operativo? Linux Mint 8 amd64. Aún no lo he puesto lo bastante a prueba con videojuegos (y no me espero demasiado de una gráfica integrada), pero todo lo demás me va de perlas. Los drivers de ATI me han aparecido casi automáticamente. Y la función de escalado del procesador está disponible.

Sí reconozco que se me ha colgado por completo un par de veces. Abriendo programas de Windows. Y aún me falta dominar el sonido. Supongo que será posible tener sonido estéreo normal y corriente sin latencias, ¿no? (La placa base admite sonido envolvente, pero mi habitación no da abasto)

Y por lo demás, comparando esta torre con la anterior, pesa menos, causa mucho menos ruido, consume un tercio, y no pasa de 30ºC. Mi torre anterior debía tener ya 7 u 8 años. Hay que ver qué tiempos corren…

Quizás deba depender de Windows XP sólo para videojuegos (y tomaré la precaución de usar otro disco duro). Por lo demás, Mint se porta muy bien y aprovecha mi ordenador. Además, ahora puedo ver vídeos en altas resoluciones tranquilamente.

Lo siguiente es deshacerme de mi torre anterior. Para experimentos queda ya.

Desde mis primeras pruebas, a Linux nunca le han gustado mis tarjetas gráficas nVidia de gama baja.
Usando los drivers genéricos (VESA) no tenía problema. Pero claro, sacan los gráficos por el procesador normal, y no incluye aceleración 3D. De modo que cualquier aplicación basada en gráficos bien iba muy lenta, bien no se dejaba abrir.
Probé a instalar los drivers oficiales de diversas formas. Con el paquete oficial, por repositorios, por el asistente EnvyNG, varias versiones, modificando el xorg.conf, etc., y el resultado siempre era el mismo: después de reiniciar el sistema obligatoriamente, Linux arranca, pero la tarjeta no envía ninguna imagen. Tenía que entrar cada vez en modo de recuperación y restaurar a los drivers genéricos.

Esta fue mi mayor frustración con respecto a Linux, aunque una vez sí que había funcionado al reiniciar sólo el servidor X. Pero al reiniciar el sistema por completo, lo mismo.

Esta mañana limpié mi torre a fondo (larga vida a las latas de aire comprimido), y pensé de nuevo en esto. “I’m feeling lucky. Voy a probar de nuevo.”
Me meto en la sección de Controladores de Hardware de mi Ubuntu 9.10.
Activo los drivers recomendados para mi actual tarjeta nVidia.
Reinicio.



¡¡NO PUEDE SER!!

Agito las ventanas. Activo los efectos de escritorio. Miro vídeos de más resolución. Instalo algún juego en 3D. Hasta pruebo Warcraft III vía Wine.
Juntad todas las expresiones de felicidad que se os ocurran, bailad el Caramelldansen un rato, y tendréis una idea de cómo me he sentido en ese momento.

Tras años de frustración, ¡funciona! ¡Funciona sin complicaciones!
Por fin puedo abrir videojuegos y Aegisub a gusto en este ordenador. (En el portátil, con Mint, me fue bien desde el principio)
¡Albricias! ¡Albricias!

Punto.

Otro motivo por el que me encanta, al menos GNOME, es por cómo aprovecha la rueda del ratón. Esa ruedecita de desplazamiento que algunos nunca usan, y otros hacen carreras sobre ella.

En todo Windows que he probado sin ninguna aplicación adicional, la rueda sólo obedece al campo principal o al seleccionado de la ventana activa en ese momento. Siempre se comporta igual, se encuentre donde se encuentre el cursor. El uso es casi el mismo que las teclas Arriba y Abajo. Y de Vista para adelante sí reconoce la rueda “lateral”.

En este Linux lo bastante moderno, la rueda actúa allá donde se encuentre el cursor, sea ventana, sea campo numérico, sea lista desplegable (para algo es un cursor con coordenadas bidimensionales), aunque la ventana no se encuentre activa. Y aprovecha el movimiento lateral de la rueda (si el ratón lo permite). ¿Saben ustedes lo cómodo que es eso cuando se tienen varias ventanas abiertas simultáneamente en primer plano?

Otro detallito de fábrica que Windows sigue sin entender o sin importarle.

¿En KDE será igual?

Ahí va mi primer artículo de lo que me gusta de Linux, tal como lo conozco ahora.

Acabo de descubrir, casi de casualidad, que Linux puede montar unidades virtuales/emuladas, basadas en una imagen ISO, desde el mismo explorador. Botón secundario en el archivo > Abrir con Montador de archivos.

Eso me sube mucho la moral. ¿Saben ustedes la de veces que me he peleado anteriormente en Windows con Alcohol 120% y con Daemon Tools para abrir ISOs? Encima podían fallar en cualquier momento, o bien dejaban la imagen abierta eternamente.

Ahora sólo me falta averiguar si sirve con otros formatos de imagen en disco, aunque ISO es el más habitual y, que yo sepa, el más limpio. (Y el más inútil para pirat- copias de seguridad, desde luego)

Con sólo dos clics… Qué cambio. Linux, o al menos Ubuntu, Mint y derivados, no dejan de sorprenderme.

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